Extraño a una amiga que vive a veinte minutos
Historia ficticia de demostración · No hubo una pelea. Nos fuimos dejando para después.
Mi mejor amiga vive a veinte minutos de mi casa. Eso es lo que me da bronca cuando digo que la extraño. No se fue del país ni pasó algo terrible. Empezamos a estar ocupadas y a contestarnos cada vez más tarde.
Durante meses nuestros mensajes fueron: tenemos que vernos, sí, re. Ninguna proponía un día. Yo esperaba que lo hiciera ella porque sentía que siempre organizaba yo. Supongo que ella también tendría sus razones.
La semana pasada le mandé algo distinto: te extraño, ¿podés el miércoles? Vino a casa. Al principio hablamos de trabajo, después le conté que estaba dolida. Me dijo que pensaba que yo ya tenía otro grupo y no quería molestar.
No arreglamos años de distancia en una noche. Pero nos quedamos charlando hasta tarde y pusimos una fecha antes de despedirnos.
Mi mejor amiga vive a veinte minutos de mi casa. Eso es lo que me da bronca cuando digo que la extraño. No se fue del país...
Le conté a un amigo que estaba pasando un mal momento
Historia ficticia de demostración · Yo siempre era el que hacía chistes para cambiar de tema.
Cuando me preguntaban cómo estaba, contestaba con un chiste. Funcionaba bastante bien: nos reíamos y la conversación seguía. Después volvía a casa y me sentía igual, pero con la impresión de que nadie me conocía demasiado.
Hace unos días un amigo me invitó a caminar. Me preguntó otra vez. Esta vez dije que no estaba bien. Me salió bajito y tuve ganas de agregar una broma inmediatamente.
No me dio un discurso ni encontró una solución. Caminamos un rato, le conté cosas que venía guardando y después compramos algo para tomar. Al despedirnos me dijo que me escribía al día siguiente. Lo hizo.
Sigo tratando de ordenar lo que me pasa. Haberlo contado no lo arregló, pero dejó de ser algo que tenía que sostener completamente solo.
Cuando me preguntaban cómo estaba, contestaba con un chiste. Funcionaba bastante bien: nos reíamos y la conversación seguí...
Me quedé después del partido
Historia ficticia de demostración · Pensaba que a esta edad ya no iba a hacer amigos nuevos.
Me sumé a un grupo que juega al fútbol los jueves. No conocía a nadie y las primeras veces llegaba justo, jugaba y me iba. Si hablaban de algo que yo no entendía, hacía como que estaba revisando el bolso.
Un jueves uno preguntó quién se quedaba a comer. Casi dije que tenía cosas que hacer, mi respuesta habitual. Pero esa noche no tenía nada. Me quedé.
La conversación fue de lo más común: trabajos, un alquiler, una serie que no había visto. No pasó ninguna conexión instantánea. La semana siguiente ya sabía dos nombres y alguien me guardó un lugar en la mesa.
Ahora a veces nos escribimos fuera del grupo del partido. No son mis mejores amigos todavía. Me gusta ese todavía. Había empezado a pensar que esas cosas ya no podían empezar.
Me sumé a un grupo que juega al fútbol los jueves. No conocía a nadie y las primeras veces llegaba justo, jugaba y me iba....