Mi mamá necesita ayuda para muchas cosas y yo venía ocupándome casi siempre. Amo a mi mamá. También estaba durmiendo mal, faltando a mis cosas y contestándole de una manera que después me daba culpa.
Cuando mi hermana dijo que se quedaba con ella un fin de semana, sentí alivio. Un alivio enorme. Después me pasé la primera noche pensando que eso me convertía en un mal hijo. Ni siquiera disfruté estar solo: seguía pendiente de si llamaban.
El domingo dormí una siesta y me desperté llorando, no sé bien por qué. Hablé con mi hermana y por primera vez no le dije que estaba todo bien. Le dije que así no podía seguir.
Estamos repartiendo mejor las tareas. Lo cuento anónimo porque me cuesta que alguien de mi familia lea que a veces necesito estar lejos, incluso queriéndola.
← Volver al inicioHISTORIA
Me dio alivio y después me sentí culpable
Historia ficticia de demostración · Estuve cuidando a mi mamá y casi no me reconocía del cansancio.