PARTE 2 DE 2
Con el tiempo, escribió otras novelas, como Being There, que fue adaptada al cine con Peter Sellers como protagonista. La historia de un hombre simple y silencioso, confundido por la sociedad con un genio, parecía un guiño a su propia vida: alguien que se adaptó a cada entorno al punto de desdibujar su origen.
Pero la historia de Kosinski también tiene sombras. Fue acusado de plagio, de usar asistentes no acreditados para sus libros, de inventar aspectos de su biografía. Algunos decían que mentía, otros que simplemente era un maestro de la narrativa, incluso fuera del papel. En los años 80, fue blanco de reportajes que intentaban desacreditarlo, algo que lo hirió profundamente.
A pesar de eso, siguió siendo un personaje celebrado, dando charlas, apareciendo en televisión y codeándose con figuras como Roman Polanski, Henry Kissinger, y Warren Beatty. Era un símbolo de reinvención, inteligencia y trauma convertido en arte.
Pero en 1991, tras años de lidiar con depresión, Jerzy Kosinski se quitó la vida en su departamento en Nueva York. Lo encontraron en la bañera, con una bolsa de plástico atada cuidadosamente sobre su cabeza. Su nota decía simplemente:
"No más dolor."
Epílogo:
Jerzy Kosinski vivió muchas vidas en una sola. Fue niño huérfano, campesino, mendigo, académico, espía encubierto, novelista estrella y personaje de leyenda. Algunos lo admiraban, otros lo desconfiaban. Pero nadie podía ignorarlo.
Su legado es ambiguo pero inolvidable. Dejó libros poderosos, una historia imposible de reproducir y una pregunta que lo siguió hasta el final:
¿Hasta qué punto alguien puede reinventarse antes de desaparecer en su propia ficción?