Mi hermano y yo no hablamos hace más de un año. Hubo una discusión por plata, después cosas que dijimos para lastimarnos y finalmente silencio. En mi familia todos saben que no hay que invitarnos el mismo día.
La semana pasada lo vi en un supermercado. Estaba eligiendo tomates. Me vio también; no puedo decir que no. Yo doblé por otro pasillo y me quedé mirando productos que no necesitaba hasta estar seguro de que se había ido.
En casa conté que había tardado porque había mucha gente. Me cuesta explicar lo miserable que me sentí por esconderme. Sigo enojado por lo que pasó, pero verlo ahí, haciendo algo tan común, me desarmó.
Tengo abierto su contacto. Todavía no sé qué escribirle. Tampoco quiero seguir usando el orgullo para decir que no me importa.
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Hice como que no lo conocía
Historia ficticia de demostración · Me crucé con mi hermano y volví a casa con una culpa que no esperaba.