La mamá de mi hija tuvo que viajar por trabajo y me quedé con ella toda la semana. Había preparado una lista con horarios, comidas y cosas para llevar al jardín. Quería demostrar que podía ocuparme sin estar preguntando todo.
El martes llegamos sin la mochila. Estaba al lado de la puerta de casa, exactamente donde la había dejado para no olvidarla. Mi hija me miró y dijo: bueno, volvemos. Yo estaba mucho más alterado que ella.
Después me pidió que dejara de apurarla para ponerse las zapatillas. Me senté a su lado y esperé. Tardó bastante. Llegamos un poco tarde, pero sin pelear.
La semana tuvo cenas desprolijas y una lista que casi no miré. Aprendí más prestándole atención que intentando hacerlo perfecto.
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Mi primera semana cuidando a mi hija solo
Historia ficticia de demostración · Quise organizarlo todo y se me escapó lo más sencillo.