El alquiler se me fue de presupuesto y volví a casa de mi mamá. Tengo veintinueve. Lo cuento y enseguida agrego que es temporal, aunque nadie me pregunte. Todavía siento que tengo que explicar algo.
La primera semana discutimos por una pavada: había dejado la ropa en una silla. Yo reaccioné como adolescente y ella me habló como cuando yo era adolescente. Nos dimos cuenta después, cuando bajamos un poco la voz.
Ahora acordamos gastos y tareas. También le dije que necesito que golpee antes de entrar al cuarto. Parecen cosas básicas, pero no las habíamos hablado porque esa casa siempre había sido suya.
Estoy buscando cómo acomodarme económicamente. No me encanta la situación. Igual, anoche cenamos juntas y nos reímos mucho. No todo tiene que ser una derrota.
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Volví a vivir con mi mamá
Historia ficticia de demostración · Me costó dejar de sentir que estaba retrocediendo.