Siempre digo que no sé cocinar. En realidad sabía hacer tres cosas y nunca intentaba una cuarta. Cuando empecé a salir con alguien, pensé en invitarla a comer y me dio vergüenza pedir comida otra vez.
Llamé a mi abuela para preguntarle cómo hacía el pollo al horno. Me dijo que era fácil y me dio instrucciones sin cantidades. Un poquito de esto, hasta que se vea bien aquello. Le pedí que bajara a la realidad: yo necesitaba números.
El primer intento quedó seco. El segundo salió bastante bien. Para la cena hice el tercero y confesé que había ensayado. Nos reímos y ella lavó los platos.
Ahora cocino eso incluso cuando estoy solo. Mi abuela me pide fotos del resultado como si estuviera siguiendo una serie.
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Aprendí a cocinar algo que no fuera pasta
Historia ficticia de demostración · Quería invitar a alguien sin depender siempre del delivery.